En un mundo en el que trabajar demasiado no basta, estar ocupado y renegar del ocio se ha convertido en el símbolo de estatus definitivo

El ocio ha muerto. El ocio anhelado, el tiempo libre ansiado,  son eso, deseos. Lo cool ahora es asumir la pose de no-tengo-tiempo-para-nada, el no-me-da-la-vida, el necesito-días-de-más horas.  Es el busier than thou (más ocupado que tú; un juego de palabras con el Holier than thou inglés). Y la historia no es que esto se haya convertido en nuestra realidad, que también, sino que vivir estresado está de moda e implica estatus. Estar abrumado por el exceso de trabajo es algo así como una insignia de honor. Así hemos visto que actúa EE UU y así se lo hemos copiado. Como casi siempre.

Leer más (El País, Prado Campos 24, de abril 2014)